El mapa no es el territorio: Carta a los nómadas del mañana

Por Constanza Segrelles Munárriz

Queridos futuros colegas de expedición,

Os escribo esto mientras intento sacudirme de las botas el polvo de las montañas de Tian Shan. Mi piel todavía huele a la leña de las yurtas de Kirguistán y mi mente sigue procesando el silencio absoluto de las orillas del lago Song-Kul. He vuelto con diez artículos, una guía, un podcast y miles de fotos y video, pero si os soy sincero, mi mayor equipaje no cabe en un archivo digital.

Cuando entréis en este curso, probablemente lo hagáis impulsados por el romanticismo de la ruta. Es una trampa deliciosa. Sin embargo, el primer aprendizaje que os regalo es este: el periodismo de viajes no consiste en irse lejos, sino en saber mirar cerca.

El desafío de la mirada limpia

En Kirguistán, mi mayor miedo no fue perderme en un valle sin cobertura ni el frío de la estepa. Mi verdadero temor fue caer en el cliché. Es muy fácil aterrizar en una cultura ajena y limitarse a coleccionar postales exóticas para alimentar el algoritmo. Pero nuestro trabajo no es decorar la realidad, sino descifrarla.

Como periodistas, nos enfrentamos a un turismo que devora destinos a golpe de hashtag. El futuro del viaje está en peligro de convertirse en un simulacro, un decorado donde el viajero ya no busca la alteridad, sino la confirmación de su propia estética. Vuestra misión será combatir esa inercia. No seáis «influencers» de lo superficial; sed notarios de lo invisible.

El rol del periodista en un mundo hiperconectado

¿Para qué escribir sobre un lugar que ya tiene miles de reseñas en Google Maps? Esa pregunta os perseguirá. La respuesta es sencilla: porque el dato no es historia. El periodismo de viajes del futuro debe ser un acto de resistencia ética.

El turismo actual es una industria extractiva. Debemos tener la valentía de señalar cuándo un destino está muriendo de éxito. Ser honestos sobre el impacto. En mi fotorreportaje sobre los pastores nómadas, aprendí que yo no era la protagonista. Mi cámara era solo un puente. Dejad de ser el centro de vuestras crónicas; dejad que el territorio hable a través de vosotros. Sed la voz del otro.

En un mundo que exige inmediatez, el buen periodismo requiere tiempo. No se puede entender una nación en un tour de tres días. A veces, la lentitud es vuestra mejor herramienta.

El legado: Sueños y advertencias

Sueño con una generación de periodistas que no tenga miedo al silencio, que sepa apagar el GPS para encontrar la historia que no está en el mapa. Pero también sueño con profesionales que entiendan la responsabilidad. El privilegio de viajar conlleva la obligación de proteger.

Habrá días de frustración. Días en los que el equipo falle, la entrevista se tuerza o la soledad pese más que la mochila. En esos momentos, recordad por qué empezasteis. No lo hicisteis por los sellos en el pasaporte, sino por esa chispa de asombro que ocurre cuando, de repente, algo que te resultaba ajeno se vuelve profundamente humano.

Vuestro turno

Es vuestro turno, os dejo mi convicción de que contar el mundo es la forma más noble de intentar entenderlo. No busquéis ser la próxima gran firma; buscad ser los ojos más curiosos y honestos que este oficio haya visto.
El mundo no necesita más turistas. Necesita más puentes.

Nos vemos por ahí,

Constanza Segrelles Munárriz

Este artículo forma parte de las prácticas realizadas por los alumnos del Máster en Periodismo de Viajes y Máster en Periodismo Gastronómico de la School of Travel Journalism.

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