Lo que el algoritmo no mide

Por Ingrid Julve

¿Cómo comunicar un entramado vivo —lonjas, restaurantes, científicos, familias, memoria— a una red que no tolera la lentitud?

Laura Rincón decía en el debate que “el viaje se marca en el cuerpo”. Y Araceli Rodríguez añadía: “elige tus batallas para ganar la guerra”. Pensé en ambas frases mientras repasaba mis notas del TFM sobre pesca sostenible en la Safor. El periodismo que practico también deja marcas: el frío de la lonja, el olor del gasoil, la
humedad de la madrugada. Pero esas sensaciones no caben en un feed. El algoritmo no huele, no se mancha, no madruga. Solo mide.

El periodismo nació entre tinta y papel, pero hoy se mueve al ritmo del clic. Si algo he comprobado en mi cuenta de Instagram es que lo que más repercusión tiene no siempre es la historia, sino quién la encarna. Si hay un rostro, un gesto o un vídeo en movimiento, la atención sube. Si es un carrusel con datos o sólo texto, baja. Parece que el algoritmo nos empuja a elegir entre informar o entretener, como si no se pudiera hacer ambas cosas.

Lo que me deja una sensación agridulce es que la gente prioriza el cotilleo, pero si de paso se informa, mejor. Y a la inversa: hay quienes se interesan por un tema, pero si hay un poco de salseo – una discusión, una cara conocida, una emoción visible – el interés se multiplica. Es humano. Somos curiosos por naturaleza. Pero esa curiosidad también puede ser una puerta de entrada para hablar de temas más profundos.

Por eso, aunque todavía no he creado un blog, veo una gran necesidad de abrirlo. Considero importante diseñar un espacio creativo y divulgativo que no dependa del algoritmo, donde el mar no tenga que caber en un video de 30 segundos. Aunque no funcione como reel, ese contenido divulgativo puede ser el punto de partida de un podcast.

Existe un ritmo contradictorio entre el algoritmo y mi TFM: la inmediatez en las redes frente a la paciencia en las redes de pesca. Sin embargo, hoy no se pueden rechazar las redes, sino usarlas como trampolín, no como destino. Una publicación que suscita interés puede servir para llevar ese nicho hacia un blog donde hay más documentación, entrevistas e historias detalladas. Que la investigación no quede como mero contenido viral, sino como una línea editorial viva en crecimiento.

La frase de Araceli – elige tus batallas – contiene una gran verdad: captar la atención en redes es una lucha constante, lograr que alguien pare el dedo un segundo frente a tu contenido. Pero la auténtica guerra se libra en dar a entender que la sostenibilidad no es solo una palabra bonita, sino una trama de decisiones políticas, económicas, biológicas y humanas.

Laura contaba que su nicho, viajar en bicicleta, funciona porque es auténtico. No intenta abarcarlo todo; habla a los suyos. Y creo que esa es también la clave para mí: crear una comunidad que ame el mar, que se interese por el origen del pescado que consume, que entienda que detrás de cada plato hay un puerto, una jornada, una persona.

Mi autenticidad, como periodista, se medirá por eso: por mantenerme fiel a la historia incluso cuando el algoritmo no la premie. Si la historia “no performa”, no la abandono: la reformulo. Este proyecto es un acto de servicio público: hacer legible un territorio. La Safor.

Este artículo forma parte de las prácticas realizadas por los alumnos del Máster en Periodismo de Viajes de la School of Travel Journalism.

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