Por Kimberly Domínguez Medina
El periodismo gastronómico en Puerto Rico es una industria que tradicionalmente se ha trabajado desde la reseña, la cobertura de eventos, el análisis de tendencias o la búsqueda de la noticia que está en boga. Aunque entre los principales objetivos del periodismo se encuentran el entretenimiento y la persuasión, la realidad es que en la isla hemos dejado a un lado otras funciones esenciales: investigar, fiscalizar, educar y, sobre todo, documentar la información dentro de la industria gastronómica. Precisamente, este es el concepto que he elegido para este primer escrito: la documentación.
En Puerto Rico existe mucha información que es de conocimiento público, pero que no está debidamente documentada ni verificada. Incluso, me atrevo a decir que las universidades tienen un grado de responsabilidad en que esto ocurra.
Soy producto de la Universidad del Sagrado Corazón a nivel de bachillerato, algo que me llena de orgullo. Sin embargo, también representa un peso importante sobre mis hombros, ya que en la isla esta institución se destaca por formar profesionales en la industria de las comunicaciones. Al trabajar en mi proyecto final de máster con School of Travel Journalism, mi mente inevitablemente regresa a mis años de bachillerato: repaso mis destrezas investigativas y recuerdo el prontuario que sirvió de guía en ese camino tan interesante
llamado universidad.

En ese ejercicio de memoria recordé que nunca tomé una clase dirigida específicamente al periodismo gastronómico. El único trabajo que realicé relacionado con este campo fue dentro del curso de Textos Periodísticos, donde la asignación consistía en visitar un restaurante y escribir una reseña. Mientras tanto, la oferta académica incluía una clase electiva de periodismo deportivo y cursos obligatorios sobre política y tribunales, pero ninguna alternativa para quienes deseaban explorar el periodismo gastronómico. Ante esta realidad, el sistema nos impulsa, en gran medida, a ser autodidactas.
Aunque esta introducción puede sonar a crítica, en realidad no lo es. Se trata de un análisis y de un ejercicio de reflexión que intenta comprender por qué, cuando se solicita información específica sobre temas gastronómicos en Puerto Rico, muchas veces simplemente no existe.
La clase elegida para este semestre, Metodología de la Investigación, ha despertado en mí un interés que va más allá de completar un trabajo final. Ha despertado el deseo de contribuir a crear esa documentación que tanto hace falta. Aportar con investigaciones que permitan a futuras generaciones de periodistas contar con fuentes confiables y fidedignas que puedan citar.
Cuando la profesora mencionó las características de una investigación periodística, hubo una que resonó profundamente conmigo: el impacto social.
Si logro presentar una investigación con información verificada, que agrupe elementos culturales, sociales y económicos, y que cuente una historia que no solo aporte a la industria, sino que además sea una historia que aún no se haya contado, habré cumplido mi propósito. Mi meta es documentar una historia que pueda ser publicada y que futuras generaciones puedan citar sin dificultad.
¿Puede una profesora o una sola clase hacerte cambiar de dirección profesional?
Mi respuesta es sí. Conectarme con las clases de Metodología de la Investigación, comprender que existen múltiples caminos para llegar a la información, recibir herramientas para no frustrarme durante el proceso y convencerme de que soy capaz de crear un producto periodístico de calidad —uno que se aleje de la superficialidad— ha transformado mi perspectiva.
Viajar y entender que aún queda mucho por descubrir también influyó en este cambio. Al comenzar esta maestría, mi enfoque era simplemente convertirme en una profesional. Hoy, ese objetivo ha evolucionado: quiero ser una profesional que aporte, que ayude y que contribuya a construir un Puerto Rico con una historia gastronómica documentada y verificada.
Porque, al final, las historias no deberían depender exclusivamente de las personas que las cuentan. Nosotros tenemos una fecha de expiración que desconocemos. Sin embargo, el conocimiento que se documenta y se comparte tiene el poder de trascender el tiempo.
Este artículo forma parte de las prácticas realizadas por los alumnos del Máster en Periodismo de Viajes y Máster en Periodismo Gastronómico de la School of Travel Journalism.
