Por Samuel Bonastre Martín
En el mundo en el que vivimos, tan digitalizado, tan rápidamente evolucionando y actualizado constantemente, está más que claro que si quieres que tu contenido se posicione bien en los motores de búsqueda tiene que ser original e interesante por una parte, y adscribirse a las normas del algoritmo actual.
Tomando esto como punto de partida, ¿se puede crear contenido que sea atrayente sin caer en lo básico, el clic fácil? Creo que es relativamente sencillo argumentar que sí. Sí se puede escribir, hacer vídeos o cualquier otro tipo de contenido siempre y cuando se sea fiel a uno mismo. Escoger bien lo que se quiere contar, tener bien definido el punto de vista y poseer una voz propia a la hora de contar las cosas va a permitir que nuestro producto sea reconocible. Nadie quiere leer constantemente una infinidad de artículos que parezca que los haya escrito una inteligencia artificial: mismas estructuras y parámetros colocados como si de un juego de Tetris se tratara, todo bien encajado sin errores y satisfaciendo a ese algoritmo a la perfección.
Cuando la autenticidad se convierte en estrategia
Aunque pueda parecer que conseguir una voz propia o un punto de vista novedoso sea una ardua tarea, el ejemplo de Laura Rincón, creadora de Dos Ruedas Dos Pedales (@dosruedasdospedales en Instagram), lo demuestra a la perfección. El ejemplo de una persona que tomó el amor que tiene por desplazarse en bicicleta de un lado a otro y compartirlo en redes para que toda aquella gente afín tenga un espacio al que referirse cuando quiera explorar nuevas opciones.
Con este ejemplo queda expuesto que el rol del periodista en el entorno digital estás atravesando una transformación profunda, que se lleva a cabo con perfiles como el de Laura. Últimamente, la insistencia por la aceleración del flujo informativo, tan impulsada por las redes sociales, ha erosionado la frontera tradicional entre productor y consumidor de noticias. En este escenario, el periodista ya no es únicamente un mediador que selecciona y jerarquiza la información, sino que se posiciona como intérprete de esta, capaz de contextualizar y verificar un océano de datos, opiniones y desinformación.

Esa inmediatez (principal y central valor de la cultura digital) genera una gran tensión en la esencia del oficio. La presión por publicar primero crea, en muchas ocasiones, atajos en la verificación y una dependencia de fuentes pobremente contrastadas. El riesgo es evidente: un periodismo reactivo, superficial y subordinado al algoritmo de cada plataforma. Ante esta situación, la responsabilidad ética cobra mayor relevancia. En tiempos de saturación informativa, la credibilidad no se puede improvisar: se construye con rigor, transparencia y resistencia a la gran tentación del clic fácil.
El periodista como guía en un ecosistema saturado de información
Cabe destacar que el periodista debe asumir un rol activo en ayudar a las audiencias a comprender cómo se produce y distribuye la información, cuáles son los sesgos de los sistemas tecnológicos y cómo identificar narrativas manipuladas. Demanda, asimismo, ese perfil de personalidad que comentaba antes, alguien que pueda dialogar con las comunidades, interpretar esas métricas digitales sin subordinarse a ellas. Ese estilo que cada uno de nosotros debe encontrar y sentirse cómodo en él, sin aspirar a complicar la difusión de información para nuestros lectores. Personalmente, creo que esa es la parte más importante cuando se construye esa marca personal y con la que me siento más cómodo, hablar con una voz propia y fácilmente reconocible.
La identidad narrativa como respuesta al ruido digital
En definitiva, el desafío del periodismo en el entorno digital no consiste en renunciar a la tecnología ni en combatir las lógicas de las plataformas, sino en aprender a habitarlas con criterio propio. La saturación informativa y la presión por esa inmediatez no tienen por qué traducirse en contenidos vacíos si el periodista mantiene un compromiso firme y riguroso para con la profesión. Ejemplos como el de Laura Rincón demuestran que es posible construir una comunidad desde la pasión y la especialización, reivindicando un modo de contar que no depende del clic fácil, sino de una voz que aporta valor real.
Así, el periodismo contemporáneo lo tenemos que basar en aquello que ningún algoritmo pueda replicar: la perspectiva humana, el criterio profesional y la capacidad de conectar con los demás a través de la experiencia propia.
Este artículo forma parte de las prácticas realizadas por los alumnos del Máster en Periodismo de Viajes y Máster en Periodismo Gastronómico de la School of Travel Journalism.
