La poesía y la literatura en el periodismo de viajes

El periodismo y la escritura de viajes se nutren de diferentes recursos para inspirar al lector y reinventar las formas de sumergirse en un destino. Descubre las mejores formas de introducir la poesía y la literatura en el periodismo de viajes. 

Cuando cronistas españoles como Inca Garcilaso de la Vega profundizaron en las selvas de Latinoamérica siglos atrás, se inspiraron en los mitos griegos para interpretar un espacio tan inexplorado que les era totalmente marciano. Fue así como nacieron sirenas amazónicas o delfines rosas convertidos en caballeros seductores al caer la noche. Alimentaron historias para completar aquello que la mente no era capaz de entender. 

Con el paso de los siglos, el mundo nos resulta hoy un lugar mucho menos inexplorado; sin embargo, cientos de periodistas de viajes han convertido el escenario en uno propio a través de su propia visión. Recuerda que, como escritor o periodista de viajes, eres un narrador, y a partir de ahí existen muchos tipos de viajes en la literatura a la hora de hablar sobre un destino. Especialmente, si sabes cómo. 

Consejos para potenciar  la poesía y la literatura de viajes

literatura de viajes

Poetizar el destino

El Taj Mahal es una lágrima en la mejilla del tiempo.

Rabindranath Tagore

El lirismo y la poesía son perfectamente compatibles con la literatura de viajes. De hecho, es una buena forma de evocar una emoción y trasladar al lector a través de nuevas sensaciones. Es posible hablar de Cartagena de Indias, en Colombia, como “La Ciudad Heroica” porque fue la primera de toda Sudamérica en liberarse de la dominación española; los farolillos tailandeses del Loi Krathong que simulan luciérnagas en la noche más oscura, o las colas de sirena que se dibujan en el mar homérico para describir la panorámica desde una isla griega. Todo vale siempre que exista una coherencia cultural y, sobre todo, midamos el nivel de lirismo para agilizar la lectura

El escritor como narrador (y voyeur)

“En el pozo de la Plaza de los Aljibes se reúnen muchas personas a conversar de todo lo que pasa. Especialmente las criadas, que vienen siempre con el cántaro a cuestas en busca de algún chismorreo”

Washington Irving, durante su estancia en la Alhambra 

Si has visitado las selvas de Sri Lanka donde flotan los ecos de Buda, buscado al Yeti en los montes Annapurna o descubierto la última mantarraya en Ecuador debes contarlo en primera persona. En los primeros años del turismo, aquellas personas que no podían viajar acudían a las charlas de los trotamundos que volvían tras dar la vuelta al mundo porque confiaban en su testimonio y les hacía soñar. Convertirte en narrador de tu propio relato de viajes no solo ayuda a crear un texto más honesto, sino también aportar fiabilidad.

Introducir personajes

Ya era hora de irme y tenía la mano levantada para llamar la atención del camarero y pedir la cuenta.

Entonces el anciano me dijo:

– Tengo una historia que le hará creer en Dios.

Nota del autor en Vida de Pi, de Yann Martel 

Al igual que en una novela o relato existen diversos personajes, también en los mejores libros de viajes encontramos personas locales, animales o romances que contribuyen a una narrativa más seductora. El “reparto”, siempre dependerá de ti: por ejemplo, si has visitado un pueblo perdido de Cuba puedes mencionar a la mujer que raya coco en una puerta, al vendedor de habaneros o a esa hechicera de la santería que te reveló el futuro en una plaza. 

Un género dentro de otro género

“Para nuestro viaje a Ogimi, tuvimos que volar casi tres horas desde Tokio hasta Naha, la capital de Okinawa. Muchos meses antes habíamos contactado con el ayuntamiento de “la aldea de los centenarios” para…”

Tras diversos viajes a las islas de Okinawa, en Japón, el escritor Héctor García (Kirai) y el periodista de psicología Francesc Miralles profundizaron en la filosofía de los locales para publicar el libro Ikigai: Los secretos de Japón para una vida larga y feliz, uno de los libros de literatura new age más vendidos de los últimos años. Un ensayo formado por diferentes minihistorias que ayudan a introducir un concepto o filosofía. Al igual que la literatura espiritual, también es posible concebir una novela bélica, un poemario o convertir una leyenda romántica en motivo de una historia. 

Extraer un enfoque concreto de un viaje y convertirlo en un relato que enganche, cuente una historia, ayude a crear conciencia o, incluso, nos ayude a sanar. 

Explora

«Los hombres van a la isla de las mujeres y viven con ellas durante tres meses seguidos… Las mujeres tienen a sus hijos varones consigo hasta los XIV años, y después los envían a sus padres» 

El Libro de Marco Polo, anotado por Cristóbal Colón.

Para poder transmitir una visión más fantasiosa, onírica y seductora de un destino, un consejo: deberás alejarte de la ruta establecida. Solo cuando nos desvinculamos de los grandes tótems del turismo podemos sorprendernos con lo inesperado, profundizar en un territorio, hablar con un local y experimentar nuevas sensaciones. Por supuesto, no dudes en anotar todas estas impresiones que, posteriormente, darán cuerpo a tu relato de viajes. 

El poder de los detalles

“El olor de Aigua Xelida es inolvidable, es olor a mar pasado por el enebro, el tomillo, el pino laricio y el romero”.

Josep Pla

Escribir un buen relato de viajes implica olfatear, ver en lugar de mirar y escuchar en vez en oír. Esta expansión de los sentidos te permitirá ir más allá y describir un lugar a través de pequeños grandes detalles. La receta perfecta para trasladar al lector a ese lugar que solo existe en tu cuaderno, entre playas de cien azules, cabañas en la selva hinchadas del aroma de los mangos recién cortados o los colores que se forman al salir el sol tras el monzón del sur de India.

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