Descubriendo Sri Lanka a través de su cocina

Por Dinorah Nieto

En Sri Lanka, la gastronomía está ganando protagonismo como parte de la estrategia turística del país. Las instituciones públicas y los hoteles están trabajando juntos para darle más visibilidad a la cocina local. Para entender este proceso, hable con Asindu Kulasekara, chef del Cinnamon Lodge en Habarana, quien comparte su experiencia y su visión sobre cómo se impulsa la gastronomía de forma institucional.

La cocina de Sri Lanka combina influencias árabes, indias, portuguesas y británicas. Durante mucho tiempo, este patrimonio culinario estuvo poco presente en la promoción turística. Según Kulasekara, esto ha cambiado recientemente. Sri Lanka no son solo playas, templos o safaris. Ahora también se habla de sus platos tradicionales.

Entre las acciones impulsadas por el Estado se encuentran la participación en ferias gastronómicas, la organización de concursos que recuperan recetas antiguas y la colaboración con cocineros de otros países del sur de Asia. Estos esfuerzos, según él, han ayudado a posicionar platos como el hoppers, el kiri bath o el ambul thiyal como iconos nacionales.

El papel de los hoteles: formación, producto local y experiencias
Los hoteles tienen un rol importante en esta promoción. El Cinnamon Lodge, donde trabaja Kulasekara, desarrolla programas centrados en la cocina local. Esto incluye formación interna, compra a productores de la zona y actividades culinarias para los visitantes. “Queremos que el huésped conozca Sri Lanka también a través de la comida”, afirma el chef. “Si alguien prueba un curry preparado como lo haría una familia local, entiende mejor quiénes somos”.

Uno de los proyectos clave del hotel es su huerto orgánico. Kulasekara explica que no solo se usa para mejorar la calidad de los ingredientes, sino también para mantener prácticas tradicionales. “Es un orgullo tener un huerto propio”, comenta. “Cultivamos cúrcuma, limoncillo, hojas verdes, chiles y muchas verduras locales. Cuando cocinamos con estos ingredientes recién cosechados, el sabor es más auténtico”.

Visité el huerto acompañada por el jardinero que lo cuida con mucho detalle. Mientras lo recorría, pude aprender sobre los productos que luego utilizan en sus platos. Para el chef, esta conexión directa entre tierra y cocina es fundamental. Además, el hotel organiza clases de cocina, visitas a mercados y cenas temáticas basadas en celebraciones tradicionales. Estas actividades ayudan a que la gente viva la experiencia, no solo que la mire desde afuera. Kulasekara menciona que todavía hay desafíos. Hace falta aun unificar el mensaje sobre la cocina del país. Cada región cuenta su historia de forma distinta y a veces esto confunde. Hay que Apoyar más a los productores locales. Si ellos no tienen estabilidad, la gastronomía tampoco la tendrá.

Hay que Fortalecer la formación profesional en cocina tradicional ya que muchos jóvenes estudian cocina occidental porque creen que tiene más futuro. Hay que dar valor profesional a esta cocina. Pese a estas dificultades, considera positivo que el turismo gastronómico esté ganando peso y que cada año se vea más interés por parte del público internacional.


Cocina como puente cultural
Kulasekara insiste en que la gastronomía sirve para crear lazos. “Cuando un turista se sienta a comer, no está probando solo un plato. Está conociendo una parte de la historia de Sri Lanka. En este sentido, asegura que la estrategia institucional está entendiendo que la comida genera recuerdos fuertes y duraderos. “Un visitante puede olvidar el nombre de un templo, pero no olvida un buen curry de cangrejo”.

Para el chef, Sri Lanka todavía está construyendo su presencia gastronómica a nivel internacional. Cree que el futuro dependerá de mantener un equilibrio entre tradición y modernización. “No queremos copiar a nadie”, aclara. “Queremos que el mundo conozca nuestros sabores tal como son. Si logramos comunicar esto bien, la gastronomía será uno de los grandes motivos para visitar Sri Lanka”.

¿Qué fue lo más difícil de esta experiencia?
Sin lugar a duda, fue conseguir que el chef pudiera dedicarme un tiempo para la entrevista. Su agenda en el hotel era muy intensa y debía coordinar equipos, supervisar el huerto, participar en las actividades gastronómicas y atender a los huéspedes. Lograr un espacio en su día para conversar con calma requirió organización, paciencia y adaptación a su intenso ritmo de trabajo.

Aun así, una vez que pudimos sentarnos a hablar, la entrevista resultó enriquecedora y reveló una visión profunda sobre el papel de la gastronomía en la estrategia turística de Sri Lanka. Durante el proceso me sentí muy bien. Fue una experiencia enriquecedora y me pareció muy interesante todo lo que pude aprender sobre la forma en que Sri Lanka está impulsando su gastronomía. Conversar con el chef y conocer de primera mano su trabajo, las iniciativas del hotel, todo esto hizo que la experiencia fuera aún más valiosa y motivadora para mí.

¿Qué aprendizaje me llevo de esta actividad?
Gracias a la entrevista pude ver cómo, detrás de cada plato, existe un trabajo coordinado entre instituciones, hoteles y productores locales. También comprendí la importancia de valorar las tradiciones culinarias, preservar las técnicas locales y comunicar la identidad cultural a los visitantes.

Además, aprendí que promover la gastronomía requiere tiempo, dedicación y una visión conjunta, algo que Sri Lanka está desarrollando progresivamente. Esta experiencia me permitió ampliar mi perspectiva sobre el papel de la cocina en la construcción de destinos turísticos más auténticos y sostenibles.

Este artículo forma parte de las prácticas realizadas por los alumnos del Máster en Periodismo de Viajes y Máster en Periodismo Gastronómico de la School of Travel Journalism.

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