Máster en Periodismo Gastronómico: Epílogo epistolar, prólogo del porvenir

Por Samuel Bonastre

Pienso en el final. Navego por mi mente y voy rescatando de ella todo lo que este máster me ha aportado. Recuerdo vivamente la videollamada con Daniel Murillo, sentado en la misma silla desde la que escribo esta carta. La ilusión, el miedo y las inseguridades. Todas mis emociones a flor de piel. Las ganas de aprender profundizar en la posibilidad de hacer acopio de dos pasiones para crear una nueva vía de futuro: la hostelería y la escritura.

Es innegable que se apoderó de mí el síndrome del impostor durante los primeros meses. No saber si sería capaz de crear y escribir como lo hacen los periodistas, aunque no creo que ahora lo tenga del todo. Y está bien. No necesito redactar como ellos, creo que mi propio estilo puede ser tan bueno como el suyo. Esta es la mejor evolución que podría haber tenido: la aceptación. Aceptación de ese estilo, de que las ganas y el empeño no van a caer en saco roto. Aceptación de que puedo.

Hay una pequeña parte de mí que siente pena y arrepentimiento por no haber podido asistir a casi ninguna clase en vivo. Las circunstancias de mi trabajo no me han permitido aprovechar al máximo el potencial del máster y, aun así, no me opaca la experiencia para nada. Más bien al contrario, no podría estar más agradecido por la oportunidad de instruirme en periodismo a mi propio ritmo, accediendo en diferido a todo el contenido de la profesión expuesto desde esta plataforma.

Algo que se suponía ya antes de empezar a cursar el máster es el proyecto final. Me hizo especial ilusión el poder abordar desde lo periodístico al babka. Un producto poco conocido por el público general, pero que descubrí hace años, mientras estudiaba pastelería en Barcelona, y que jamás ha abandonado mi mente. Por suerte o por desgracia, no ha sido un tema en el que se haya profundizado en demasía por los medios, lo cual me abrió una puerta para poder crear un artículo que aunara toda la información que me hubiese gustado encontrar en un mismo sitio. La cantidad de fuentes e historias similares y tan personales a su vez hace que mi proyecto sea una pequeña gran amalgama de historia, cultura, religión y gastronomía que pide a gritos ver la luz.

Las clases han llegado a su fin y las múltiples caras del periodismo gastronómico que hemos descubierto se posan cuales cartas sobre la mesa, brillantes e intrigantes. Sólo queda saber qué carta es la que nos servirá mejor para ejecutar nuestra magistral jugada y qué papel desempeñaremos. ¿Nos desarrollaremos en un medio como la radio o un pódcast?¿Una revista gastronómica, quizás? ¿O escribiremos libros con nuestras aventuras y descubrimientos culinarios allá donde vayamos? Quiero pensar que hagamos lo que hagamos, nuestro trabajo podrá servir de inspiración para aquellos que vengan después.

Todo llega a su fin y, con él, posibilidades que ni tan siquiera conocemos se despliegan ante nosotros, asfaltando nuestro próximo camino. La única entidad que alberga la verdad que nos depara el futuro es nuestro propio destino.

Este artículo forma parte de las prácticas realizadas por los alumnos del Máster en Periodismo de Viajes y Máster en Periodismo Gastronómico de la School of Travel Journalism.

Deja un comentario

Contacto

School of Travel Journalism

+34 623 98 10 11

hola@schooloftraveljournalism.com

Centro Colaborador de