Equipo para fotografía gastronómica: la guía de Alexandra Shytsman

¿Qué equipo para fotografía gastronómica necesitas de verdad? En la última clase de fotografía gastronómica de nuestro Máster en Periodismo Gastronómico, la fotógrafa Alexandra Shytsman repasó con los alumnos el kit con el que trabaja cada día: trípode, objetivos, luz continua y flash. Aquí lo tienes ordenado, con su criterio y dos o tres opciones concretas para cada pieza.

La idea no es que lo compres todo. Es que entiendas para qué sirve cada cosa y decidas por dónde empezar según el tipo de fotos que quieres hacer: en tu cocina, en un estudio o en la mesa de un restaurante.

¿Qué equipo básico necesitas para la fotografía gastronómica?

La respuesta corta: un buen trípode con columna horizontal, un objetivo fijo de 50 mm y una fuente de luz que puedas controlar. Con eso cubres la mayoría de encargos editoriales. Todo lo demás (un 100 mm, un flash, un zoom) suma, pero no es imprescindible para empezar.

Y una regla que Alexandra repite: el objetivo importa más que la cámara. Antes de renovar el cuerpo, invierte en ópticas.

1. Trípode con columna horizontal para el plano cenital

El trípode estabiliza la cámara y, sobre todo, te deja tiempo para perfeccionar la composición: mueves una miga, recolocas una servilleta y la cámara sigue exactamente donde estaba. Para fotografía de comida, busca uno con columna horizontal, que te permita colocar la cámara justo encima del plato para las fotos cenitales (el famoso flat lay).

El consejo más rotundo de la clase: no compres un trípode barato. Un trípode que se mueve o se descuelga con el peso del objetivo te hará perder fotos y paciencia.

2. El objetivo de 50 mm: el caballo de batalla

Alexandra hace cerca del 80% de sus fotos con un objetivo fijo de 50 mm. Los objetivos fijos (o prime) no tienen zoom: te obligan a moverte, son más luminosos y suelen ser más nítidos que un zoom del mismo precio. Recuerda que cuanto más alto es el número de milímetros, más cerrado (más “zoom”) es el encuadre.

3. Un 100 mm para los planos laterales y el detalle

El otro 20% de su trabajo lo hace con un 100 mm, que reserva para los planos laterales y las fotos tipo retrato del plato. La focal larga comprime el fondo, aísla el sujeto y, si es macro, te permite acercarte a las texturas: la miga de un pan, el brillo de una salsa.

4. ¿Y los zooms? Cuándo tienen sentido

Si prefieres un solo objetivo para todo, los rangos más populares son el 28-70 mm y el 28-200 mm. Son cómodos para viajar y para reportajes donde pasas del plato al local en segundos. El 35 mm, en cambio, no es el mejor para el plato en sí, pero funciona muy bien en localizaciones: mercados, cocinas, salas de restaurante.

5. Cómo fotografiar comida en restaurantes

Fotografiar en un restaurante es el reto clásico: poca luz, mesas pequeñas y ningún control sobre el entorno. Si es un encargo profesional, lo ideal es ir de día y pedir mesa junto a una ventana. Para todo lo demás, Alexandra lleva siempre en la mochila un panel LED pequeño con el que rescatar las mesas oscuras.

6. Luz artificial grande: softbox y flash

En casa o en estudio, su montaje es sencillo: una softbox grande colocada en perpendicular a la escena, imitando la luz lateral y suave de una ventana. La luz puede ser continua (ves en todo momento lo que vas a obtener) o un flash, también llamado strobe, que da más potencia y congela el movimiento (un chorro de aceite, azúcar cayendo).

Luz continua:

Flash:

7. ¿Y la cámara?

Si ya tienes cámara, empieza por los objetivos. Si vas a renovar, una mirrorless de fotograma completo te dará margen en poca luz y más calidad de archivo: la Canon EOS R8, la Sony Alpha 7 IV o la Nikon Z5 II son apuestas sólidas.

La edición también es parte del equipo

Alexandra cerró la clase con una edición en directo en Lightroom y una frase que conviene apuntar: editar rara vez convierte una foto terrible en una buena, pero sí convierte una buena en una mejor. Contraste, saturación y temperatura bien ajustados (incluso desde el móvil) marcan la diferencia.

Conclusión: empieza por lo que más usarás

Si tuvieras que comprar solo dos cosas, que sean un trípode serio y un 50 mm luminoso. Con ellos, una ventana y buena mirada, ya puedes contar historias con la comida. El resto llegará cuando sepas qué te falta.

Si quieres aprender a contar la gastronomía con texto e imagen, de la mano de profesionales como Alexandra, echa un vistazo al Máster en Periodismo Gastronómico o empieza por el curso online de fotografía gastronómica. Y si te interesa el lado escrito, no te pierdas nuestra guía sobre cómo ser crítico gastronómico.

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