Maria L. Dias Assunção, alumna del Master in Gastronomic Journalism and Communication de la School of Travel Journalism, acaba de publicar una entrevista gastronómica en Appetito, la revista estadounidense de cocina, vino y viajes por Italia. Su protagonista es Luca Scaglia, un italiano que convenció a Copenhague de comer focaccia de Bari. Te contamos cómo lo consiguió y qué puedes aprender de su texto para escribir el tuyo.
Una focaccia de Bari en el centro de Copenhague
La historia empieza en la cocina de una abuela de Bari. Luca Scaglia creció viéndola preparar focaccia barese, alta y cubierta de tomate, y al instalarse en Dinamarca quiso convertir esa receta familiar en un restaurante: La Posata.
El problema era que los daneses conocían la pizza y la pasta, pero no esta especialidad de Puglia. Así que Luca la adaptó: la hizo más fina y crujiente, más cercana a la schiacciata toscana, y la convirtió en la base de bocadillos. Hoy tiene locales en el centro (Indre By) y en Frederiksberg, una clientela mayoritariamente local y una misión clara: demostrar que Italia es mucho más que pizza y pasta.
Esa es la historia que Maria fue a buscar. Y la forma en que la contó es una pequeña lección de oficio.
Puedes leer la entrevista completa de Maria en Appetito: La Posata Brings Puglian Focaccia to Copenhagen.
¿Qué es una entrevista gastronómica?
Una entrevista gastronómica es una pieza periodística en la que un cocinero, productor o restaurador explica su trabajo a través de preguntas, y en la que la comida sirve de puerta de entrada a una historia más grande: una familia, una tradición, un territorio o un negocio. No es una reseña ni un anuncio: el lector debe terminar sabiendo algo que no sabía.
Cinco decisiones que hacen que esta entrevista funcione
1. Un gancho de actualidad
Maria no eligió La Posata al azar. Su participación en el Copenhagen Cooking Festival de este año despertó su curiosidad, y así lo cuenta en la entradilla. Un festival, una apertura o un premio le dan al editor una razón para publicar ahora y no dentro de seis meses.
2. Ir, sentarse y probar
Antes de la primera pregunta, Maria escribe un par de párrafos en primera persona: la pequeña terraza que al principio no entendió, la acogida de Luca que la conquistó y la focaccia que hizo el resto. Son pocas líneas, pero bastan para que el lector sepa que la autora estuvo allí. En periodismo gastronómico, esa experiencia directa es tu credibilidad.
3. Preguntar lo incómodo
La pregunta más interesante de la entrevista es arriesgada: ¿no daba miedo abrir un restaurante basado en un solo producto? Gracias a ella aparece la historia real, la que no estaba en la web del local: el proyecto no triunfó desde el primer día y Luca tuvo que adaptar la receta de su abuela al paladar danés. Las buenas entrevistas se construyen con preguntas que el entrevistado no tiene ensayadas.
4. Dejar entrar otras voces
Durante la conversación, Laura Wuilay, responsable de marketing de La Posata, interviene varias veces. Maria lo mantiene en el texto en lugar de recortarlo. Esas intervenciones aportan otro punto de vista (cómo los viajes de Luca le ayudan a conectar con los clientes) y también humor, como la idea de crear una versión italiana de los bollos de queso daneses que arrasan en Copenhague.
5. Del plato al mapa
La entrevista no se queda en la receta. Maria pregunta por cómo un restaurante italiano en el extranjero puede atraer turismo hacia regiones poco conocidas como Puglia, qué ingredientes llegan de Italia y cuáles se compran en Dinamarca, y cómo se influyen mutuamente las cocinas italiana y danesa. Para una revista sobre gastronomía y viajes, esas preguntas convierten un perfil de restaurante en periodismo de destino.
Elegir el medio adecuado
Hay un detalle que explica buena parte del éxito: la historia encaja perfectamente en el medio. Appetito está dedicada a la cocina, el vino y los viajes por Italia, y una focaccia de Bari reinterpretada en el norte de Europa es exactamente el tipo de relato que su lector quiere leer.
Antes de proponer un tema, pregúntate siempre lo mismo: ¿por qué esta historia, en este medio y ahora? Si puedes responder a las tres cosas en dos líneas, tienes una propuesta sólida.
¿Cómo se publica en una revista gastronómica siendo estudiante?
Con una buena idea, un texto trabajado y una puerta abierta. La School of Travel Journalism tiene un acuerdo con Appetito para que alumnos y egresados propongan y publiquen sus textos, y el artículo de Maria es uno de los frutos de esa alianza. La escuela colabora también con otros medios como Revista Viajar y Food and Travel México.
La alianza abre la puerta, pero el texto tiene que estar a la altura. Por eso en el máster se trabaja cada pieza con profesores que publican en medios: la idea, el enfoque, la estructura y la edición final.
Lo que te llevas
La entrevista de Maria Dias demuestra que una entrevista gastronómica publicable no depende de entrevistar a un chef famoso, sino de las decisiones de quien escribe: un gancho de actualidad, presencia real en el lugar, preguntas valientes, voces secundarias y una mirada que conecta el plato con el territorio.
Si quieres conocer más trayectorias como esta, en nuestra sección de trabajos y logros de los estudiantes encontrarás casos como el de Kimberly Domínguez, que pasó del máster a escribir en El Nuevo Día.
Y si te gustaría que tu próxima entrevista acabe publicada en una revista gastronómica, el Máster en Periodismo Gastronómico te enseña a encontrar historias, entrevistar, escribir y proponer tus textos a medios reales. Si además quieres contar destinos, el Máster Dual en Periodismo de Viajes y Gastronomía une las dos especialidades en un solo programa.
