10 fotógrafos gastronómicos que merece la pena estudiar

Cuando enseño fotografía gastronómica, una de las cosas que más repito es que mirar referentes no significa copiar. Significa aprender a leer decisiones.

Una imagen de comida nunca es solo una imagen de comida. Puede hablar de un lugar, de una forma de cocinar, de una marca, de una sobremesa, de una cultura o de una manera concreta de mirar. Por eso, cuando estudiamos el trabajo de otros fotógrafos gastronómicos, no me interesa quedarme únicamente en si una foto “me gusta” o “no me gusta”. Me interesa preguntarme por qué funciona. Qué luz sostiene esa atmósfera. Qué se ha decidido dejar fuera. Qué papel tiene la textura. Qué emoción se está construyendo.

En mis clases suelo insistir en que la fotografía gastronómica lifestyle busca mostrar un plato bien presentado, pero también debe contar historias, transmitir sensaciones y mostrar la relación entre las personas y la comida. Es muy interesante enseñar cómo se prepara, se sirve, se comparte o se disfruta. Esa idea aparece también en la documentación de mis clases: mirar a otros fotógrafos sirve para entender cómo construyen imágenes, cómo usan la luz, el color y la composición para transmitir emociones.

Esta lista no está ordenada de mejor a peor. Está ordenada como un mapa de miradas posibles. Algunos fotógrafos trabajan desde la frescura y la luz natural. Otros desde el control absoluto del estudio. Otros desde la emoción, el color, la imperfección, la atmósfera o la precisión comercial. Todos pueden enseñar algo a quien está aprendiendo fotografía gastronómica.

Cristina Navarro: producto, restaurante y mirada narrativa

Me incluyo al principio con cierto pudor, porque una lista de referentes puede sonar fácilmente a ranking, y no es eso lo que me interesa. Lo hago por una razón más honesta: porque esta selección nace de mi forma de enseñar fotografía gastronómica.

Trabajo entre varios territorios: fotografía gastronómica para restaurantes, fotografía de producto de alimentación, campañas comerciales, packaging y escenas lifestyle. En mi caso, la fotografía se mueve muchas veces entre dos necesidades que parecen opuestas: controlar mucho la imagen y, al mismo tiempo, dejar que parezca viva.

fotografías gastronómicas de Cristina Navarro
Fotografías de producto gastronómico de Cristina Navarro

Cuando fotografío producto para una marca, todo importa: la forma, el volumen, el color, la legibilidad, el uso final de la imagen. Una fotografía para packaging, por ejemplo, tiene que funcionar en un envase, convivir con diseño gráfico y comunicar con claridad qué es ese producto. Cuando entro en una cocina o en un restaurante, en cambio, no puedo tratar la escena como si fuera un bodegón quieto. Hay ritmo, personas, vapor, manos, ruido, imprevistos. Ahí la imagen necesita respirar.

Mi trabajo como fotógrafa profesional se mueve entre producto, gastronomía, packaging y fotografía editorial, con proyectos para marcas, agencias y clientes de toda España. En mi web aparecen servicios específicos de fotografía gastronómica y de packaging, además de clientes como Mercadona, Eroski, Helios, Hero o ElPozo, entre otros.

Lo que me interesa que estudien mis alumnos no es una fórmula estética, sino una forma de decidir: cuándo controlar, cuándo esperar, cuándo limpiar una escena y cuándo aceptar una imperfección porque cuenta mejor la verdad del lugar.

Dónde mirar mi trabajo: Web | Instagram

Àlex Froloff: fotografiar el deseo de vivir una experiencia

Àlex Froloff es uno de los fotógrafos gastronómicos en España que más sentido tiene estudiar si nos interesa entender la fotografía de restaurantes desde una mirada contemporánea, comercial y muy orientada al entorno digital.

Su frase “no fotografío comida, fotografío el deseo de vivirla” resume muy bien su enfoque. En sus imágenes, el plato no aparece aislado de la experiencia. Hay textura, apetito, luz dirigida, detalle, ambiente, cocina, sala y, sobre todo, una intención muy clara: hacer que quien mira quiera estar ahí.

Àlex Froloff es especialista en fotografía de restaurantes
Àlex Froloff es especialista en fotografía de restaurantes

Con base en Barcelona, su trabajo se ha extendido también a otros territorios como Madrid, Girona, Costa Brava o Valencia. En su propia web se presenta como fotógrafo gastronómico en Barcelona y habla de más de 300 restaurantes fotografiados durante los últimos años. También ofrece mentorías one to one para fotógrafos que quieren profesionalizar su trabajo.

Me parece especialmente interesante para alumnos porque une tres capas que hoy son inseparables: técnica, negocio y lenguaje visual. Domina la luz artificial portátil, el color, la edición y la construcción de bancos de imágenes útiles para restaurantes. Pero lo relevante no es solo la técnica. Lo relevante es que entiende que un restaurante necesita imágenes que puedan vivir en web, redes sociales, prensa, carta, campañas y marca.

De Àlex aprendería a pensar la sesión completa, no solo la foto suelta: platos, cocina, retratos, interiores, detalles, maridajes, gestos y atmósfera.

Dónde mirar su trabajo: Web | Instagram

3. David Loftus: frescura, cercanía y luz lateral

David Loftus es uno de esos fotógrafos gastronómicos cuyo trabajo ha formado parte del imaginario visual de muchísimas personas, incluso aunque no sepan su nombre. Es conocido por su larga colaboración con Jamie Oliver y por una manera de fotografiar la comida que parece cercana, apetecible y muy humana.

Su web oficial lo presenta como un fotógrafo influyente e internacionalmente reconocido, autor de imágenes para libros de Jamie Oliver, Rachel Khoo, Gennaro Contaldo, Elizabeth David o April Bloomfield, entre otros. También se indica que ha fotografiado más de 100 libros y casi todos los best sellers internacionales de Jamie Oliver.

David Loftus, fotógrafo de alimentación
Fotografías de David Loftus

En clase lo estudio por su capacidad para hacer que una imagen parezca sencilla sin ser simple. Esa es una diferencia importante. Sus fotografías suelen tener luz lateral, composiciones directas, color, frescura y una sensación de comida real, compartible, cercana.

Lo difícil de esa naturalidad es que no parezca descuidada. Loftus enseña que una foto editorial puede ser muy accesible sin perder intención. Hay platos, manos, mesas, ingredientes, fondos que respiran. No se trata de impresionar con artificio, sino de hacer que la comida parezca viva.

De él aprendería a confiar en la sencillez cuando está bien construida.

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4. Bea Lubas: delicadeza, emoción y poesía cotidiana

Bea Lubas trabaja desde un lugar muy distinto. Su fotografía gastronómica tiene algo íntimo, delicado y emocional. No busca solo enseñar un plato, sino construir una pequeña escena donde la luz, las texturas y los objetos parecen tener memoria.

En su web se presenta como fotógrafa gastronómica reconocida internacionalmente, autora y Lightroom Ambassador, conocida por su atención al detalle, su exploración de la luz y la creación de imágenes con historia. También se mencionan publicaciones, proyectos para marcas y reconocimientos como Pink Lady Food Photographer of the Year o UK Blog Awards.

fotos de Instagram de la fotógrafa gastronómica Bea Lubas
Fotografías del perfil de Instagram de Bea Lubas

Me interesa mucho su trabajo porque enseña a mirar lo cotidiano con más cuidado. En sus imágenes, una fruta, una masa, una mesa o una sombra no son elementos decorativos. Tienen presencia. Hay una sensibilidad muy clara hacia la materia: la piel de un albaricoque, la miga, el vapor, el mantel, el borde de un plato.

Su estilo puede ser muy útil para quienes quieren trabajar fotografía gastronómica lifestyle sin caer en la escenografía vacía. La emoción no aparece porque se añadan muchos objetos, sino porque cada cosa parece estar en su sitio.

De Bea aprendería a bajar el ritmo y observar los detalles antes de mover nada.

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5. David Jilkyns: control técnico con alma comercial

David Jilkyns es un referente muy interesante para quienes quieren entender la parte más técnica de la fotografía gastronómica y de producto. Su trabajo tiene una precisión evidente: controla la luz, la textura, el color y la composición con mucha intención.

En la documentación de clase aparece como especialista en fotografía gastronómica editorial y publicitaria, con un dominio del color, la textura, la composición técnica y la luz artificial. También se destaca su repercusión en YouTube gracias a sus tutoriales sobre fotografía. Su canal oficial se presenta precisamente como un espacio para aprender fotografía gastronómica, de alimentos, comida y producto de forma sencilla.

David Jilkyns, especialista en Dark Food Photography
David Jilkyns, especialista en Dark food Photography

Lo que me interesa de Jilkyns es que permite desmontar la idea de que lo comercial tiene que ser frío. Hay fotografía publicitaria que puede ser muy precisa y, aun así, tener carácter. En su caso, los líquidos, las bebidas, los brillos, las texturas y los fondos están trabajados con una intención muy clara.

Para un alumno, estudiar su trabajo ayuda a entender algo fundamental: la luz artificial no es enemiga de la naturalidad. Todo depende de cómo se use y para qué. A veces una imagen necesita control para poder ser apetecible, legible y eficaz.

De él aprendería a no tener miedo a construir la luz desde cero.

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6. Joanie Simon: aprender fotografía gastronómica sin perder juego

Joanie Simon, creadora de The Bite Shot, es una referencia especialmente útil para estudiantes porque ha convertido la enseñanza de fotografía gastronómica en un lenguaje accesible, práctico y muy visual.

The Bite Shot se presenta como un espacio para aprender fotografía de comida desde cero, con recursos sobre cámara, iluminación profesional, composiciones dinámicas y negocio. En la página de equipo, Joanie aparece como fundadora, fotógrafa comercial de comida, autora publicada y educadora, especializada en explicar conceptos difíciles de fotografía de forma fácil.

Joanie Simon, creadora de The Bite Shot y fotógrafa comercial de comida
Joanie Simon, fotógrafa comercial de comida

Me interesa su perfil porque combina dos cosas que no siempre van juntas: rigor técnico y ganas de experimentar. Su trabajo ayuda a entender la iluminación artificial, los fondos, el color, las composiciones y los pequeños trucos de producción sin convertir la fotografía en algo inaccesible.

Para un alumno, Joanie puede ser una puerta de entrada muy buena a la práctica. No porque todo haya que hacerlo como ella, sino porque enseña a probar. A mover una luz. A cambiar un fondo. A entender qué pasa cuando subimos o bajamos una fuente. A mirar cómo se comporta el brillo en una salsa o cómo cambia un plato según el ángulo.

De ella aprendería a experimentar sin perder claridad.

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7. Linda Lomelino: claroscuro, repostería y atmósfera

Linda Lomelino tiene un universo visual muy reconocible. Su fotografía es poética, elegante y con una relación muy fuerte con el claroscuro, el color y la atmósfera. Es una referencia especialmente interesante para quienes trabajan repostería, escenas románticas o imágenes donde la comida forma parte de un mundo más sensorial.

En su web se presenta como fotógrafa sueca, autora del blog Call Me Cupcake y autora de cuatro libros publicados en varios idiomas. También ofrece fotografía, estilismo gastronómico, creación de contenido, desarrollo de recetas, vídeo y workshops creativos.

fotografía gastronómica de claroscuro de Linda Lomelino
Fotografía gastronómica de Linda Lomelino

En clase la estudiamos por su uso de luz lateral suave, tonos fríos, composiciones delicadas y un estilo muy poético. Lo interesante es que su trabajo no necesita gritar. Muchas de sus imágenes funcionan por contención: sombras, flores, frutas, tartas, fondos oscuros, colores profundos, gestos mínimos.

No es una fotografía para aplicar sin pensar. Si se copia solo la superficie, puede volverse decorativa. Pero si se estudia bien, enseña mucho sobre cómo construir una atmósfera coherente.

De Linda aprendería a usar la sombra como parte de la historia, no como algo que siempre haya que corregir.

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8. Matt Armendariz: color, energía y lenguaje comercial

Matt Armendariz representa una fotografía gastronómica alegre, vibrante y muy conectada con el lenguaje editorial y publicitario estadounidense. Su trabajo tiene color, optimismo, energía y una gran capacidad para hacer que la comida parezca deseable sin perder dinamismo.

En su web se presenta como fotógrafo, comunicador y creador de imágenes con más de 30 años de experiencia. Indica que ha trabajado en libros superventas del New York Times y con agencias, retailers, autores, editoriales y marcas de alimentación. También describe su trabajo como imágenes audaces y vibrantes que equilibran autenticidad y atractivo visual.

fotógrafo gastronómico Matt Armendariz
Fotografías del perfil de Instagram de Matt Armendariz

Me interesa porque su fotografía demuestra que lo comercial no tiene por qué ser plano. Puede ser luminoso, divertido, gráfico y muy cuidado. Sus imágenes suelen trabajar muy bien la relación entre color, forma y apetito. Hay una herencia clara del diseño y de la dirección de arte.

Para estudiantes, Matt es útil para estudiar cómo se organiza una imagen que tiene muchos estímulos sin volverse caótica. Cómo se usan fondos de color. Cómo se equilibra una composición alegre. Cómo se construye una fotografía pensada para vender sin que parezca solo un reclamo.

De él aprendería a tomarme el color en serio.

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9. Mowie Kay: sofisticación editorial y precisión emocional

Mowie Kay trabaja desde una sofisticación muy limpia. Sus imágenes tienen precisión técnica, atención a la textura y una elegancia editorial que no parece forzada. Hay naturalidad, pero también mucho control.

En su web se define su enfoque como fresco y sofisticado, con imágenes contemporáneas que capturan su amor por la luz natural y la buena comida. Trabaja desde su estudio en el sur de Londres en mercados de publicidad, editorial y packaging, colaborando con marcas y publicaciones como Marks & Spencer, Waitrose, Harrods, Tesco, The Wall Street Journal, Food & Travel, Delicious u Olive.

Mowie Kay, especialista en fotografía gastronómica editorial
Fotos de alimentos de Mowie Kay

En clase lo utilizo como ejemplo de estilo editorial sofisticado: luz limpia, colores naturales y una atención extrema a las texturas. Lo interesante es que no parece una sofisticación fría. Hay cuidado, pero también apetito. Hay orden, pero no rigidez.

Para un alumno, Mowie enseña a mirar la textura con precisión: la corteza, la piel, el brillo, la superficie de una salsa, el volumen de una masa. También enseña algo importante sobre coherencia de serie. Sus imágenes funcionan individualmente, pero también construyen un universo visual consistente.

De él aprendería a ser exigente sin borrar la emoción.

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10. Marte Marie Forsberg: narrativa, nostalgia y mirada pictórica

Marte Marie Forsberg trabaja desde la atmósfera. Sus imágenes parecen pertenecer a una historia más grande que no siempre se nos cuenta del todo. Hay luz natural, tonos apagados, nostalgia, campo, interiores, alimentos, manos, flores, mesas y una presencia muy fuerte del tiempo.

En su web se presenta como fotógrafa y autora, originaria de Noruega y vinculada a la campiña inglesa y a Florencia. También se menciona que su trabajo ha aparecido en publicaciones como Bon Appétit, Food & Wine, Elle, Table Magazine, The English Home o House & Garden, y que lleva años enseñando workshops de fotografía en Europa.

fotógrafa inglesa Marte Marie Forsberg
Imágenes de la fotógrafa Marte Marie Forsberg

En clase aparece como una fotógrafa centrada en la atmósfera y la narrativa visual, con imágenes que parecen parte de una historia, luz natural, tonos apagados y un estilo pictórico muy marcado.

Estudiar a Marte Marie ayuda a entender que la fotografía gastronómica también puede tener una dimensión casi literaria. No todo tiene que ser inmediato. No todo tiene que verse perfecto. A veces una imagen funciona porque sugiere más de lo que enseña.

De ella aprendería a construir silencio dentro de una fotografía.

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Cómo estudiar a estos fotógrafos sin copiarlos

Cuando propongo a mis alumnos mirar referentes de fotografía gastronómica, no les pido que hagan una carpeta de imágenes bonitas. Les pido que aprendan a leer.

Primero, miraría la luz. ¿De dónde viene? ¿Es natural, artificial o una mezcla? ¿Está suavizada? ¿Crea volumen o aplana? ¿Busca realismo o dramatiza la escena?

Después, estudiaría la composición. No solo si cumple una regla, sino cómo guía la mirada. Dónde está el peso visual. Qué elementos sobran. Qué se ha dejado fuera. Qué papel tiene el vacío.

También prestaría atención al color. Hay fotógrafos que trabajan con paletas cálidas, otros con tonos fríos, otros con colores vibrantes y otros con gamas apagadas. El color no es decoración. Es una decisión narrativa.

Miraría después la presencia humana. Manos, cuerpos, gestos, movimiento, restos, imperfecciones. En fotografía gastronómica lifestyle, lo humano no siempre tiene que aparecer con un rostro. A veces basta una mano sirviendo, una servilleta usada o una mesa a medio recoger.

Y, por último, observaría la coherencia. Una buena fotografía puede ser brillante, pero una buena mirada se reconoce en una serie. Ahí se entiende de verdad cómo piensa un fotógrafo: qué repite, qué evita, qué tipo de mundo construye.

Estudiar referentes no debería llevarnos a imitar estilos, sino a hacernos mejores preguntas. Porque al final, antes de disparar, siempre hay una decisión: qué quiero contar, desde dónde lo estoy mirando y qué parte de la realidad merece quedarse dentro del encuadre.

Este artículo está escrito por Cristina Navarro, profesora de fotografía gastronómica en el Máster en Periodismo de Viajes y el Máster en Periodismo Gastronómico de la School of Travel Journalism.

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